
Medicina y Electricidad
El uso de la electricidad en medicina se remonta a la época romana, donde el médico Scribonius Largus en el 46 AC curaba el dolor de cabeza y la gota de sus pacientes ayudándose de un pez que emitía descargas eléctricas. Los peces eléctricos como la anguila Y la manta raya, se han venido utilizando de forma intermitente en medicina hasta el año 1745, en el que fueron sustituidos por electricidad artificial, la cual permitía controlar la intensidad de forma más precisa. En el siglo XIX la bioelectricidad (electricidad de baja intensidad aplicada al organismo) era un tratamiento rutinario en medicina, hasta que en el siglo XX la industria farmacéutica eliminó de un plumazo todas las terapias que no se apoyaban en el uso de medicamentos.
Es conocido que el cerebro y el corazón funcionan con impulsos eléctricos, que se miden, respectivamente, en los encefalogramas y en los electrocardiogramas, pero el funcionamiento de todo el organismo en su conjunto se basa en la electricidad. Todas las células se comunican mediante impulsos electromagnéticos, al ser el medio de comunicación más rápido. La señalización por reacciones químicas resultaría muy ineficiente teniendo en cuenta que la cantidad de información que una célula trasmite por segundo es tan grande que se necesitarían 100 años para leerla si se imprimiese.
El alemán Johan Gottlob Kruger 1715- 1759 trajo un poco más de rigor científico al asunto. Se cree que fue el primero de una saga de científicos que harían del uso de la electricidad para uso médico su investigación de bandera y se centró en la aplicación de pequeñas descargas para la recuperación de miembros paralizados.
Paralelamente, varios científicos más o menos aficionados y con escasa credibilidad, empezaron a imitar al doctor Frankenstein, con la esperanza de devolver a la vida a personas recién fallecidas. Técnicamente, algo parecido a eso fue posible siglos más tarde.
La electricidad fue decisiva para evitar la muerte. El corazón y su funcionamiento pasó a ser la pieza clave de estas investigaciones. El premio Nobel Willem Einthoven desarrolló el primer electrocardiógrafo, un aparato con el que se puede medir la actividad eléctrica del corazón y que se sigue utilizando hoy en día para hacer electrocardiogramas.
Ese aparato permitió conocer dos comportamientos del valioso músculo totalmente diferentes pero que llevaban al mismo fin: descubrieron que la muerte se producía tanto cuándo se paraban los latidos del corazón como cuándo éste latía descontroladamente o lo hacía demasiado deprisa.
Para el primer caso se inventó el marcapasos, un dispositivo eléctrico que hoy en día se instala en el interior del propio corazón y late correctamente por él, evitando que se pare. Para el segundo, tenemos el desfibrilador, que va contra toda lógica, ya que utiliza una descarga eléctrica que para temporalmente el corazón que late desbocado, haciendo una especie de reset.
ELECTROTERAPIA
La electroterapia es una disciplina enmarcada dentro de la llamada medicina física y de rehabilitación. Como su nombre indica, se basa en el tratamiento de lesiones y enfermedades mediante electricidad, aplicando estímulos eléctricos de diferentes formas.
¿Cómo funciona?
Actualmente (y gracias a que ahora estamos ligeramente más civilizados) estas descargas tienen un mínimo impacto en los pacientes y se realizan de forma controlada y segura. En la mayoría de casos se utilizan aparatos que se “conectan” a nuestro cuerpo mediante electrodos, como es el caso de los aplicadores de TENS, siglas inglesas para estimulador transcutáneo eléctrico de los nervios. Permite aplicar estímulos eléctricos al paciente controlando la frecuencia y la intensidad de éstos.
Aunque estos aparatos se vienen utilizando desde hace años, constantemente se investigan y descubren otras vías de aplicación para ellos. Una de las más innovadoras es la estimulación nerviosa occipital, que consiste en estimular un nervio superficial localizado en la parte posterior de la cabeza, bajo la piel, para tratar dolores de cabeza “rebeldes”.
Principales beneficios
Las aplicaciones de la electroterapia son muy variadas y buscan fines diversos.Estos son los principales efectos que se buscan (y se consiguen) con tratamientos basados en la aplicación de estímulos o impulsos eléctricos:
– Anti-inflamatorio
– Analgésico
– Mejora del trofismo (la nutrición de células y tejidos)
– Potenciador neuro-muscular
– Térmico (En el caso de electroterapia de alta frecuencia)
– Fortalecimiento muscular
– Mejora del transporte de medicamentos en nuestro cuerpo
– Disminución de edema
– Control del dolor
– Mejora la sanación de heridas
Evidentemente cada caso es un mundo y el uso de este tipo de método dependerá de las circunstancias de cada paciente, de su dolencia y en última instancia del fisioterapeuta u otro tipo de profesional que lo trate.

